25 de mayo de 2011

Dedicatoria.

Esto lo subo en recuerdo a una mujer que fue casi todo para mi y que me enseñó lo que muchos nunca podrían: no rendirme. Así que subo esto en su honor, recordándola por siempre, esperando que, aunque nos haya dejado, siga protegiéndonos como siempre hizo.


Tú, que estuviste ahí desde el día en que nací.
Tú, que me apoyaste toda mi vida.
Tú, que me enseñaste a caminar por mi cuenta.
Tú, que me acompañaste hasta que pude correr.
Tú, que me sonreías aunque gritara.
Tú, que besaste mis lágrimas de amargura.
Tú, que me hiciste compañía en las noches de tormenta.
Tú, que siempre me observabas en silencio.
Tú, que me abrazaste cuando todo parecía perdido.
Tú, que me regañabas como nadie.
Tú, que me enseñaste a no rendirme.
Tú, que sin importar nada seguías ahí.
Tú, que me aceptaste palabras de odio.
Tú, que aceptaste mis tonterías.
Tú, que estuviste ahí el día en que me rompieron el corazón.
Tú, que sabías secretos míos que yo desconocía.
Tú, que reíste cuando contaba un chiste.
Tú, que aceptabas mis dibujos mal hechos.
Tú, que me corregías cuando me equivocaba.
Tú, que sabías cuando algo andaba mal.
Tú, que sabías lo que nadie más.
Tú, que llorabas solo por mí.
Tú, la que podría vencer al Goliat.
Tú, una musa perdida.
Tú, madona de mi alma.
Tú, la primera mujer a la que amé.
Tú, la primera que se fue.
Tú, aquella que siempre será mi estrella de la mañana.
Tú, una santa en mis ojos.
Tú, la que sufrió sin razón.
Tú, una más y aun así única.
Tú, la única que habrá en mis ojos.
Madre, se feliz.
Madre, has lo que quieras.
Madre, vive como nunca.
Madre, descansa en paz.
Madre, lloro por ti y solo por ti.
Oh, madre, ¿por qué me dejaste?
Oh, madre, no olvides sonreír.


En dedicatoria de mi madre, la primera mujer que he respetado y amado.
Que descanse en paz.